El abogado Abel Areco de Base de Investigaciones Sociales – BASE IS analizó la desigualdad en la tenencia de la tierra en Paraguay, el rol del Estado, las tierras fiscales y la situación del campesinado en el marco de la reforma agraria y concentración territorial. Entrevista realizada en el programa Nuevo Paraguay conducido por José Antonio Vera y Victor Báez Mosqueira.
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Paraguay lidera la desigualdad en la tenencia de tierras
El abogado Abel Areco, integrante de la BASE Investigaciones Sociales, afirmó que Paraguay mantiene uno de los niveles más altos de desigualdad en la distribución de tierras a nivel mundial. Durante una entrevista radial, sostuvo que el índice de Gini sobre tenencia de la tierra alcanza niveles extremos.
“Paraguay es número uno en cuanto a desigualdad en el mundo. El índice de desigualdad de tenencia de la tierra en Paraguay es de 0.93, prácticamente el máximo”, expresó.
Areco explicó que una pequeña élite concentra enormes extensiones territoriales, mientras miles de campesinos e indígenas carecen de acceso a tierras productivas.
El origen histórico de las tierras fiscales
Durante la entrevista, el abogado recordó que gran parte de las tierras fiscales paraguayas surgieron tras las políticas impulsadas por el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia luego de la independencia.
Según señaló, el Estado paraguayo llegó a controlar más del 90% de las tierras del país antes de la privatización masiva ocurrida después de la Guerra de la Triple Alianza.
“Después de la Guerra del 70 se privatizaron millones de hectáreas a favor de empresarios y capital extranjero”, sostuvo.
El especialista cuestionó además la falta de transparencia estatal sobre la cantidad real de tierras fiscales existentes actualmente.
Campesinos, tierras fiscales y reforma agraria
Areco explicó que muchas recuperaciones de tierras fiscales solo se logran mediante conflictos por la tierra y denuncias campesinas.
Indicó que cuando existen sospechas de excedentes fiscales, el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) debe iniciar procesos judiciales de mensura para determinar si esas tierras pertenecen al Estado.
“Si se demuestra que son tierras fiscales, el INDERT debería convertirlas en colonias campesinas y redistribuirlas a favor de los sujetos de la reforma agraria”, afirmó.
Sin embargo, señaló que la falta de voluntad política y la presión de sectores económicos impiden avanzar en una verdadera redistribución.
Críticas al modelo agroexportador
El representante de BASE Investigaciones Sociales cuestionó duramente el modelo productivo basado en monocultivos de exportación, especialmente la soja.
Según indicó, este esquema concentra riqueza, genera escaso empleo y fortalece la desigualdad social.
“La soja no produce empleo. En cambio, la agricultura campesina podría generar trabajo y desarrollo para miles de familias”, señaló.
También comparó la situación paraguaya con el proceso de industrialización de Corea del Sur, donde —según recordó— se aplicaron reformas agrarias para redistribuir tierras y financiar el desarrollo industrial.
Impuestos bajos y privilegios para grandes propietarios
Otro de los puntos abordados fue el impuesto inmobiliario rural. Areco afirmó que el sistema tributario favorece a los grandes terratenientes mediante valores fiscales muy inferiores al precio real de mercado.
“Hay tierras que valen 80 o 90 millones de guaraníes por hectárea, pero el valor fiscal apenas ronda los 3 millones”, explicó.
El abogado sostuvo que esta diferencia reduce significativamente la carga impositiva de los grandes propietarios rurales y limita la capacidad del Estado para financiar políticas públicas.
Propiedad colectiva y cultura individualista
En otro tramo de la entrevista, Areco habló sobre las dificultades para implementar modelos de propiedad colectiva entre comunidades campesinas.
Explicó que, a diferencia de los pueblos indígenas —cuyos territorios comunitarios están protegidos por la Constitución—, el campesinado debe organizarse mediante asociaciones o cooperativas para acceder a formas de propiedad asociativa.
“La cultura campesina se volvió más individualista con el modelo de colonización impulsado por el Estado”, reflexionó.
Según indicó, la parcelación de tierras promovida históricamente por organismos estatales debilitó las formas tradicionales de organización comunitaria.
Caso Senabico y tierras reclamadas por campesinos
La entrevista también abordó el conflicto por tierras administradas por la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (SENABICO), reclamadas por campesinos en el departamento de San Pedro.
Areco cuestionó que el Estado arriende esas tierras a empresarios mientras rechaza entregarlas a familias campesinas.
“Si el Estado tiene voluntad política, podría arrendar o distribuir esas tierras a los campesinos”, manifestó.
Además, afirmó que la legislación permite incluso donar propiedades confiscadas al INDERT para destinarlas a la reforma agraria.
“La informalidad beneficia a los grandes terratenientes”
Finalmente, el abogado aseguró que la falta de información clara sobre tierras y catastros favorece directamente a los sectores más poderosos.
“La informalidad y la falta de datos benefician a los grandes terratenientes. Ellos son quienes mantienen capturado al Estado paraguayo”, concluyó.
Areco advirtió que la concentración de tierras sigue profundizando las desigualdades sociales y afectando tanto a campesinos como a comunidades indígenas y sectores urbanos sin acceso a vivienda.



