El legado educativo y humano del Pa’i Jesús Montero Tirado, SJ

La mañana del martes 2 de febrero del 2026 falleció el Pa’i Jesús Montero Tirado, sacerdote jesuita y referente de la educación en Paraguay, a los 91 años, en la enfermería de la casa de atención a los jesuitas mayores en Trinidad. Repasamos su vida, legado y compromiso social con el Pa’i Alberto Luna SJ en una entrevista realizada en el programa «Mientras tanto».

Pa'i Jesús Montero Tirado jesuita

Falleció a la mañana del martes 2 de febrero del 2026 a las cinco y media, en nuestra casa de atención a los jesuitas mayores en Trinidad”, señaló el Pa’i Luna SJ, quien destacó que el primer momento de despedida se realizó en comunidad y que posteriormente se habilitó el templo de Cristo Rey para que la ciudadanía pueda acompañar con oración y gratitud.

De España a Paraguay: una vocación sin fronteras

Jesús Montero Tirado nació en España el 10 de febrero de 1934. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1951 y fue ordenado sacerdote en 1965. A pesar de tener una carrera prometedora en su país natal, aceptó venir a Paraguay en 1975, en un contexto particularmente difícil para la Iglesia y la educación.

Accedió a venir a Paraguay cuando la situación era de mucha tensión. Se quedó, echó raíces acá, y eso es algo que hay que valorar y agradecer”, expresó el Pa’i Luna.

Su llegada coincidió con los años de la dictadura y la intervención del Colegio Cristo Rey, un proceso que acompañó muy de cerca, tanto desde la gestión institucional como desde el acompañamiento pastoral.

Un educador incansable y visionario

El Padre Montero fue director del Colegio Cristo Rey en varias ocasiones, también del Colegio Técnico Javier, y tuvo un rol clave en la fundación de Fe y Alegría Paraguay. Además, fue profesor universitario en la Universidad Católica y participó activamente en procesos de reforma educativa a nivel nacional y latinoamericano.

Fue un referente de la educación en la Iglesia y en la sociedad paraguaya. No se le puede negar su empeño, su dedicación y su compromiso con la educación como herramienta fundamental para el futuro del país”, afirmó Luna.

Su influencia trascendió fronteras: fue asesor educativo de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe, acompañando durante años la reflexión sobre el paradigma pedagógico ignaciano.

Comunicación, cine y espiritualidad

Otra de sus grandes pasiones fue la comunicación. Antes de llegar a Paraguay, trabajó en radio y televisión en España y fue responsable de comunicación social de la Conferencia Episcopal Española.

En Paraguay impulsó cineclubes para niños y jóvenes, programas de formación en medios y espacios de reflexión cultural. También fue columnista, miembro del consejo editorial de la revista Acción y conductor del programa televisivo “Palabras Sedientas”, una oración nocturna que marcó a generaciones.

Se adelantó a la necesidad de formar para el manejo de la tecnología, la información y la comunicación, recordó el entrevistado.

Un hombre de comunidad, disciplina y serenidad

Más allá de sus cargos y logros, quienes convivieron con él destacan su calidad humana. El Pa’i Luna lo describió como un hombre disciplinado, metódico, sereno y profundamente comunitario.

Era muy cuidadoso, muy educado, transmitía tranquilidad. Difícilmente se desbordaba; buscaba siempre el diálogo”, señaló.

Incluso en sus últimos años, participaba activamente de la vida comunitaria, de la oración y de los encuentros cotidianos, manteniendo un fuerte sentido de pertenencia.

“La educación es el nuevo nombre de la justicia social”

Una de las frases más recordadas del Padre Montero resume su pensamiento y su misión:

La educación es el nuevo nombre de la justicia social”.

Para él, la desigualdad educativa era una de las principales causas de la injusticia estructural en Paraguay. “La inequidad en el acceso y en la calidad educativa limita el futuro de las personas, especialmente de quienes tienen menos oportunidades”, explicó el Pa’i Luna, retomando su legado.

Un legado que sigue dando frutos

La vida del Padre Jesús Montero Tirado fue una entrega generosa al Paraguay, a la educación y a la formación integral de las personas. Con sus luces y límites, dejó una huella profunda en la Iglesia, en la sociedad y en generaciones de estudiantes, educadores y comunicadores.

Agradecemos a Dios por su vida, su entrega y su testimonio. Él se fijará más allá de nuestros límites, en el corazón”, concluyó el Pa’i Alberto Luna.

lunes, 2 de febrero de 2026