La Iglesia Católica en Paraguay lamenta el fallecimiento del Padre José Sanardini, ocurrido en la madrugada del lunes 19 de enero del 2026. A sus 83 años, el sacerdote salesiano seguía activo y comprometido con diversas iniciativas pastorales y sociales, por lo que su partida generó una profunda conmoción. Entrevista del Padre Zislao Ksiazek salesiano y del comunicador Beto Riart, realizada en el programa «Estación Sur».
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Una noticia que tomó a todos por sorpresa
La noticia de su partida causó conmoción, ya que el sacerdote se mantenía activo y participativo. El padre Zislao Ksiazek, quien compartió recientemente actividades con él, expresó su sorpresa ante lo ocurrido.
“Todos recibimos muy sorprendidos esta noticia, porque el padre siempre fue una persona muy activa y llena de entusiasmo”, señaló.

Padre Zislao Ksiazek.
Activo hasta sus últimos días
Hace pocas semanas, el padre Sanardini participó de un retiro ecológico en Piribebuy junto a otros sacerdotes salesianos. Allí, según recordó el padre Ksiazek, se mostró sereno, alegre y con una fuerte voluntad de seguir acompañando procesos comunitarios.
“Su palabra siempre se caracterizaba por la alegría. Compartimos momentos de mucha esperanza y con esa voluntad firme de seguir caminando”, relató.
Además, había participado recientemente de encuentros y asambleas, sin presentar señales de una dolencia grave.
“No estaba postrado ni con problemas de salud importantes. Incluso había tenido controles médicos recientes con resultados positivos”, explicó.
Su vida pastoral y lugar de residencia
Desde hace tiempo, el padre José Sanardini residía en la parroquia Santo Domingo Savio, donde también funciona una casa destinada al cuidado de sacerdotes. Desde allí continuaba desempeñando su misión pastoral y manteniendo un estrecho vínculo con proyectos sociales, educativos y de formación.
“Incluso habíamos programado participar juntos en la entrega de diplomas de un programa de formación para pueblos indígenas”, comentó el padre Ksiazek.
Un compromiso profundo con los pueblos indígenas
Uno de los ejes centrales de la vida de Sanardini fue su compromiso con los pueblos originarios. Vivió durante años con comunidades ayoreo en el Chaco paraguayo, experiencia que marcó su opción pastoral y su posterior trabajo académico y social.
“No solo trabajaba directamente con los pueblos indígenas, sino que buscaba concienciar a la sociedad sobre su historia, su realidad y sus derechos”, destacó el sacerdote salesiano.
Su tarea incluyó conferencias, investigaciones, escritos y una constante labor de sensibilización dentro y fuera del país.
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Un humanista enamorado del Paraguay
Desde otra mirada, el comunicador y académico Beto Riart recordó al padre Sanardini como una persona profundamente humana y enamorada del Paraguay, país al que llegó hace décadas y al que decidió dedicar su vida.
“Era una persona muy humana, alguien que se enamoró del Paraguay e hizo algo concreto por este país, empezando por la gente más pobre y los pueblos indígenas”, expresó.
Riart destacó que, pese a contar con una sólida formación académica, Sanardini nunca perdió la cercanía ni la sencillez.
“Podía convivir con niños en el Chaco, ayudar a construir una comunidad o dialogar en espacios académicos internacionales. Siempre ponía a la persona en el centro”, afirmó.
Aporte académico y legado intelectual
Además de su labor pastoral, el padre José Sanardini fue un destacado antropólogo. Se desempeñó como director del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica, presidió el mismo centro y realizó una extensa producción bibliográfica sobre los pueblos indígenas del Paraguay.
“Su aporte fue clave para comprender nuestra historia y nuestra multiculturalidad. Ayudó a llenar grandes vacíos en el conocimiento sobre los pueblos originarios”, señaló Riart.
Su pensamiento, plasmado en libros y artículos, continúa siendo referencia en el ámbito académico y social.
Fe, ciencia y sencillez
Uno de los rasgos más valorados de Sanardini fue su capacidad de unir la fe con el rigor científico, sin contraponerlos. Según Riart, su teología era profunda pero cercana, capaz de traducir conceptos complejos en un lenguaje sencillo.
“Era un hombre de oración, muy estudioso y, al mismo tiempo, profundamente humano. Sabía hablarle a cada persona desde su realidad”, recordó.
Un legado que permanece
La partida del padre José Sanardini deja un vacío profundo, pero también un legado vivo: su amor por el Paraguay, su defensa de los pueblos indígenas, su aporte intelectual y su testimonio humano y cristiano.
“Será recordado como un hombre que tradujo su amor por este país en obras, en conocimiento y en servicio”, concluyó Beto Riart.
La Iglesia, la comunidad salesiana y la sociedad paraguaya despiden hoy a un pastor, investigador y humanista cuya huella permanecerá en la historia y en las nuevas generaciones.



