Pa´i Alberto Luna S.J, reflexiona sobre su legado: una Iglesia cercana, inclusiva y comprometida con los más pobres. A un año del fallecimiento del Papa Francisco. Entrevista realizada en el programa Estación Sur conducido por Luis Fernando Ibañez.
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Un aniversario marcado por la memoria y la fe
Este 21 de abril se recuerda el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, el pontífice argentino que marcó una profunda transformación en la Iglesia Católica. En este contexto, desde Radio Fe y Alegría se dialogó con el sacerdote jesuita Alberto Luna, quien compartió su mirada sobre el legado del primer Papa jesuita de la historia.
Desde una comunidad del bañado, donde el propio Francisco estuvo presente durante su visita al Paraguay, se organizó una jornada especial de oración.
“Hoy con la comunidad en el bañado vamos a hacer una celebración, un rosario en la capilla de San Juan, recordando su visita y agradeciendo lo que nos dejó”, expresó el P. Alberto Luna.
Una Iglesia cercana y al servicio de todos
Uno de los rasgos más destacados del pontificado de Francisco fue su cercanía con la gente, especialmente con los sectores más humildes.
“Fue una manera cercana, sencilla, poniéndose junto a la gente y mostrando un camino de libertad interior y de servicio”, señaló el jesuita.
El sacerdote remarcó que Francisco impulsó una Iglesia abierta, que no excluye, sino que acoge.
“Es una Iglesia que incluye a todos, que no es una aduana que controla el paso, sino una mesa donde la gente puede sentirse en su casa”.
El primer Papa jesuita y una Iglesia en salida
El P. Luna destacó también un hecho histórico: Francisco fue el primer Papa perteneciente a la Compañía de Jesús.
“Fue el primer Papa jesuita, sin antecedentes en la historia”, afirmó.
En esa línea, subrayó el impulso que dio a una Iglesia misionera y dinámica.
“Retomó con fuerza el mensaje de una Iglesia en salida, que va al encuentro de la gente, que recorre los caminos y las realidades de los pueblos”.
Menos clericalismo y más diálogo
Otro aspecto central del legado de Francisco fue su apuesta por una Iglesia menos rígida y más dialogante.
“Se mostró una Iglesia menos clerical, donde los sacerdotes y obispos se ponen al nivel de la gente como servidores”.
Además, insistió en la importancia de escuchar a todos los sectores.
“Recordó con mucha fuerza la necesidad del diálogo y de escuchar a todos dentro de la Iglesia”.
Inclusión, mujeres y diversidad
Durante su pontificado, Francisco también dio pasos hacia una mayor inclusión dentro de la Iglesia, aunque no exentos de debates.
“Buscó caminos para incluir a la mujer en espacios de decisión y fue abriendo puertas”, explicó Luna.
Asimismo, resaltó la apertura hacia personas de la diversidad sexual.
“La Iglesia también recibe a las personas de la diversidad, porque son miembros de la Iglesia”.
Compromiso con los pobres y una Iglesia más segura
El compromiso con los más vulnerables fue una constante en el mensaje del Papa Francisco.
“El amor a los pobres fue central en su enseñanza y sigue siendo un llamado para toda la Iglesia”.
A esto se suma su firme postura frente a los abusos dentro de la institución.
“Subrayó la prevención de los abusos, para que la Iglesia sea un lugar seguro para todos, especialmente para los niños y los más vulnerables”.
Un legado que sigue vigente
A un año de su partida, el recuerdo del Papa Francisco sigue vivo en las comunidades, especialmente en aquellas donde dejó huellas profundas con su cercanía.
“Muchas cosas nos enseñó el Papa, y ese camino sigue hoy”, concluyó el P. Alberto Luna.
La figura de Francisco permanece como un símbolo de renovación, esperanza y compromiso con una Iglesia más humana, inclusiva y en permanente salida hacia el encuentro con los demás.



