Hugo Duarte, politólogo, señala que la crisis financiera desatada por Ueno Bank comienza a tener consecuencias que van más allá del sistema bancario y plantea interrogantes sobre las responsabilidades políticas e institucionales del Gobierno de Santiago Peña. Entrevista realizada en el programa Estación Sur, conducido por Luis Fernando Ibáñez.
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De una crisis financiera a una crisis política
El politólogo Hugo Duarte considera que la situación generada por Ueno Bank ingresó en una nueva etapa, en la que el debate ya no se limita a la estabilidad financiera y la devolución de los ahorros, sino que apunta a identificar a los responsables de lo ocurrido.
Según explicó, antes del estallido de la crisis ya existían cuestionamientos sobre la situación financiera de la entidad bancaria y sospechas acerca de posibles vínculos con sectores de poder, así como decisiones que habrían favorecido la captación de recursos públicos.
«La crisis económica que se desató con Ueno Bank ya ha pasado a una situación de crisis política. Ya no es solo un problema económico, ahora es un problema político», afirmó.
Duarte señaló que la intervención del Poder Legislativo para establecer mecanismos especiales de devolución de los ahorros representa una respuesta a la urgencia del momento. Sin embargo, sostuvo que todavía quedan preguntas fundamentales sobre el papel de los organismos de control y las autoridades responsables de supervisar el sistema financiero.
En ese sentido, planteó la necesidad de esclarecer si existieron vínculos entre la entidad bancaria y sectores del poder político, y si el Banco Central del Paraguay actuó oportunamente ante las señales de alerta.
Santiago Peña y el desgaste político de su Gobierno
Durante la entrevista, Duarte manifestó que el caso representa un golpe para la imagen del presidente Santiago Peña y su equipo de Gobierno, especialmente por el contraste entre el discurso oficial de crecimiento económico y la crisis que atraviesa una entidad bancaria de relevancia.
El politólogo cuestionó la reacción de las autoridades y consideró que no se adoptaron medidas de urgencia cuando la situación ya mostraba señales de gravedad.
«Ellos estuvieron haciendo su trabajo, pero realmente no tomaron medidas de urgencia cuando la crisis ya era inminente. Eso también es un problema que se tiene que dilucidar», expresó.
A su criterio, el escenario obliga a revisar las responsabilidades institucionales y políticas, especialmente las relacionadas con los organismos encargados de controlar y supervisar el funcionamiento del sistema financiero.
Duarte también sostuvo que dentro del propio Partido Colorado existen diferentes posiciones respecto al futuro político de Peña. Identificó sectores que no verían con desagrado una eventual sustitución presidencial, otros que buscarían mantenerlo en el cargo, aunque con un liderazgo debilitado, y quienes consideran que el mandatario no tiene responsabilidad directa en la crisis.
El juicio político y las posibles consecuencias para Peña
Consultado sobre la posibilidad de impulsar un juicio político contra el presidente de la República, el politólogo consideró que, si la iniciativa llega a activarse y obtiene el tratamiento correspondiente, existen pocas perspectivas de que prospere, atendiendo al escenario político y a las fuerzas que respaldan al mandatario.
No obstante, insistió en que las consecuencias del caso no pueden limitarse a la situación de los directivos de la entidad financiera.
Duarte también realizó una valoración crítica de la gestión presidencial y cuestionó el relato de crecimiento y éxito económico que acompañó al Gobierno de Santiago Peña.
«Nos estuvo distrayendo con esa narrativa y ese relato de que esta es la generación del salto hacia adelante de Paraguay. Y finalmente retrocedimos al año 1995, cuando un banco vuelve a caer y vuelve a instalar la desconfianza en el sistema financiero», manifestó.
El entrevistado consideró que la pérdida de confianza en el sistema financiero constituye una de las consecuencias más importantes de esta crisis, debido a su impacto en las posibilidades de planificación económica y desarrollo del país.
La crisis de Ueno Bank y el escenario electoral de 2028
Otro de los puntos abordados fue el posible impacto del caso en las aspiraciones del Partido Colorado de continuar en el Gobierno después de 2028.
Para Duarte, el episodio podría dejar consecuencias en la percepción ciudadana sobre el oficialismo y debilitar su posición política de cara a las próximas elecciones generales.
Sin embargo, advirtió que este escenario también representa un desafío importante para los sectores de oposición, que deberán demostrar capacidad para construir una propuesta alternativa.
«La oposición no va a recibir el poder en bandeja. Debe construir una alternativa creíble que genere confianza en la población», sostuvo.
En esa línea, señaló que no alcanza con avanzar en conversaciones sobre candidaturas y acuerdos electorales. Consideró que los sectores opositores necesitan establecer reglas compartidas y presentar un proyecto político que ofrezca garantías a la ciudadanía.
El politólogo remarcó que una eventual alternancia en el poder debe transmitir seguridad y la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de la población.
Horacio Cartes y su posición en la crisis
Durante la conversación con Radio Fe y Alegría, también se analizó el papel del presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, en el contexto de la crisis.
Duarte consideró que Cartes logró preservar su imagen política en medio de la situación y recordó que había advertido previamente sobre la posibilidad de que se produjera una ruptura dentro del escenario político.
El entrevistado vinculó esa situación con los rumores sobre posibles diferencias relacionadas con Ueno Bank, aunque aclaró que no cuenta con acceso directo a las fuentes internas del entorno del titular del Partido Colorado.
«Horacio Cartes quedó muy robusto en su imagen. Pateó la olla, avisó que la bomba iba a detonar y quedó total y absolutamente desligado de este fenómeno», manifestó.
A partir de sus declaraciones, Duarte interpretó que Cartes habría logrado tomar distancia del problema, mientras el presidente Peña y su equipo enfrentan los cuestionamientos políticos e institucionales derivados del caso.
Un problema que pone a prueba la institucionalidad
Finalmente, el análisis del politólogo Hugo Duarte apunta a que la crisis de Ueno Bank abre una discusión sobre la responsabilidad de las autoridades, los mecanismos de control del sistema financiero y la relación entre el poder económico y político en Paraguay.
Más allá de las medidas adoptadas para atender a los ahorristas, el caso deja interrogantes sobre la actuación de las instituciones encargadas de prevenir situaciones de esta naturaleza.
Para Duarte, el impacto político de esta situación ya está instalado y sus consecuencias podrían extenderse al debate interno del Partido Colorado y a la reorganización de los sectores opositores de cara a las elecciones de 2028.
