Luis Rojas, economista y subcoordinador de Ecología Integral de la Pastoral Social destacó la importancia de la agroecología como alternativa al modelo de monocultivos, y planteó la necesidad de fortalecer la agricultura familiar, la soberanía alimentaria y las políticas públicas para una producción sostenible en Paraguay. Entrevista realizada en el programa Ecos de la Pastoral Social.
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“La agroecología es una propuesta de producción, de consumo y de forma de vida”
La agroecología, la soberanía alimentaria y el cuidado de la casa común serán los ejes centrales del Congreso Nacional de Agroecología, un espacio de encuentro que reúne a organizaciones campesinas, instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y representantes de la Iglesia para debatir sobre alternativas al modelo productivo vigente en Paraguay.
En una entrevista para el espacio de la Pastoral Social, el economista Luis Rojas, miembro de la Pastoral Social y subcoordinador de Ecología Integral, explicó los objetivos de este encuentro y la importancia de impulsar formas de producción que respeten el ambiente, promuevan alimentos saludables y fortalezcan las comunidades rurales.
La actividad es impulsada por la Mesa por la Agroecología y la Soberanía Alimentaria, un espacio de articulación que comenzó a reunirse en agosto de 2025 y que busca contribuir a la construcción de un modelo productivo más justo y sostenible.
Agroecología frente al modelo de monocultivos
Rojas señaló que el modelo agrícola basado en los monocultivos, la mecanización a gran escala y el uso intensivo de agroquímicos ha generado consecuencias ambientales y sociales, además de transformar los hábitos de producción y consumo de alimentos.
Según explicó, este modelo, vinculado con la llamada Revolución Verde, impulsó la expansión de cultivos como la soja, el trigo y el maíz, pero también contribuyó a la concentración de la producción, la contaminación y el desplazamiento de familias campesinas.
“Tenemos como resultado un modelo que genera exclusión, expulsión de la población rural, desvalorización de sus conocimientos productivos, destrucción del medio ambiente, contaminación, deforestación y empobrecimiento del suelo y del agua”, afirmó.
Frente a esta realidad, sostuvo que la agroecología recupera conocimientos de la agricultura tradicional campesina e indígena y los articula con nuevos aportes académicos y científicos.
El objetivo es promover una producción diversificada, adaptada a las condiciones del territorio y basada en prácticas que favorezcan la conservación de los recursos naturales.
“La agroecología es una propuesta de producción, de consumo, de forma de vida, de forma de relacionarse con el ambiente y con las personas”, expresó.
Alimentación saludable y producción local
Durante la entrevista, el economista también se refirió a la relación entre el modelo productivo y la calidad de los alimentos que consume la población.
Advirtió sobre la expansión de los productos ultraprocesados y la importancia de recuperar una alimentación basada en productos frescos, nutritivos y provenientes de sistemas de producción sostenibles.
En ese sentido, destacó que la agricultura familiar campesina e indígena puede contribuir a una alimentación más saludable mediante la diversificación de los cultivos y la recuperación de prácticas tradicionales.
“Una de las claves de la agroecología y de la agricultura familiar es la diversificación: tiene que haber un poquito de todo, maíz, poroto, mandioca, animales y plantas medicinales”, explicó.
Rojas también resaltó la importancia de los mercados de cercanía, que permiten fortalecer el vínculo entre quienes producen y quienes consumen los alimentos.
La propuesta consiste en promover ferias y circuitos de comercialización que acerquen a productores y consumidores, favoreciendo la economía local y reduciendo la dependencia de productos provenientes de lugares distantes.
Soberanía alimentaria: un modelo de desarrollo para Paraguay
El lema del Congreso Nacional de Agroecología plantea la agroecología como un modo de vida y una estrategia para la soberanía alimentaria.
Al explicar este concepto, Rojas señaló que no se limita a la producción de alimentos, sino que comprende las condiciones de vida de las comunidades, el acceso y la gestión de la tierra y el agua, la protección de los bosques, la biodiversidad y las políticas públicas.
“Dejar de depender de la producción de otros países y producir lo que nosotros necesitamos aquí. Eso es ser soberanos, independientes y autónomos”, sostuvo.
El economista indicó que la agroecología propone una alternativa al modelo de producción basado en grandes extensiones de monocultivos, con énfasis en la agricultura familiar, la permanencia de las familias en el campo y el fortalecimiento de las comunidades rurales.
En ese sentido, afirmó que la producción debe analizarse no solamente desde su rentabilidad económica, sino también desde sus consecuencias sociales, ambientales y culturales.
“Acá se busca lo contrario: que el campesino y la población indígena permanezcan en el campo produciendo alimentos y produciendo comunidad”, manifestó.
Siete ejes temáticos en el Congreso Nacional de Agroecología
El Congreso Nacional de Agroecología se desarrolla los días 22 y 23 de octubre en el campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), con conferencias, presentaciones, espacios de debate e intercambio de experiencias.
De acuerdo con Rojas, el programa contempla siete ejes temáticos que buscan abordar la agroecología desde diferentes dimensiones:
- Agroecología, soberanía alimentaria y salud: la relación entre producción, alimentación y bienestar.
- Organización, formación, juventud y género: la participación de las mujeres, las juventudes y los procesos formativos.
- Semillas, biodiversidad y patrimonio biocultural: el resguardo y la conservación de semillas y conocimientos tradicionales.
- Problemática ambiental y cambio climático: estrategias agroecológicas para responder a los desafíos ambientales.
- Tecnología e innovación para la producción agroecológica: experiencias y herramientas adaptadas a las necesidades de las fincas y los territorios.
- Economías locales, comercialización y consumo consciente: circuitos de distribución y acercamiento entre productores y consumidores.
- Marco legal, derechos y políticas públicas: el papel del Estado, las normativas y las acciones institucionales para promover la agroecología.
El programa también contempla la participación de representantes de organizaciones campesinas, universidades e instituciones públicas, así como el intercambio de experiencias de producción y comercialización.
La articulación entre estos sectores busca generar propuestas que puedan contribuir a la construcción de políticas públicas favorables a la producción agroecológica.
La Pastoral Social impulsa la ecología integral
Rojas explicó que la Pastoral Social Nacional viene acompañando experiencias de agroecología desde hace años, mediante proyectos desarrollados en distintas diócesis del país.
Mencionó los trabajos realizados en Encarnación, Misiones, Benjamín Aceval, Coronel Oviedo y Villarrica, donde numerosas familias reciben acompañamiento técnico para fortalecer sus sistemas de producción.
Asimismo, señaló que desde el año pasado se busca ampliar estas iniciativas a las diócesis de Carapeguá, Caazapá, San Pedro Apóstol y Concepción.
El trabajo de la Pastoral Social apunta a fortalecer las experiencias territoriales, facilitar el intercambio de conocimientos y promover una mayor articulación entre organizaciones e instituciones.
Esta tarea se vincula con el enfoque de la ecología integral, que reconoce la relación entre el cuidado de la naturaleza, la justicia social, la economía y las condiciones de vida de las comunidades.
Políticas públicas para fortalecer la agroecología
Uno de los principales desafíos identificados por Rojas es lograr que el Estado incorpore la agroecología de manera efectiva en sus políticas de desarrollo agrícola.
El economista consideró necesario que el Ministerio de Agricultura y Ganadería fortalezca el acompañamiento técnico y destine recursos presupuestarios a las iniciativas de producción agroecológica y orgánica.
“Hay otras formas, hay agroecología y producción orgánica, y el Ministerio de Agricultura tiene que destinarles presupuesto y técnicos”, manifestó.
En ese contexto, destacó la importancia de la Mesa por la Agroecología y la Soberanía Alimentaria, que articula a organizaciones campesinas, entidades de la sociedad civil, instituciones educativas y otros actores comprometidos con esta propuesta.
Entre las organizaciones mencionadas durante la entrevista se encuentran CONAMURI, Fe y Alegría, el Centro de Estudios Paraguayos Antonio Guasch (CEPAG), la Facultad de Ciencias Agrarias y la Red de Guardianes de Semillas, entre otras.
Para Rojas, esta articulación permite sumar experiencias, fortalecer las iniciativas territoriales y construir propuestas que puedan incidir en las decisiones públicas.
Construir un modelo productivo más justo y sostenible
El Congreso Nacional de Agroecología busca consolidar un espacio de diálogo entre organizaciones sociales, comunidades campesinas e indígenas, instituciones académicas y actores públicos para debatir alternativas al modelo productivo dominante.
La propuesta plantea que la producción de alimentos debe estar vinculada con la salud, el cuidado del ambiente, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de las comunidades rurales.
Desde la Pastoral Social, este enfoque forma parte del compromiso con la ecología integral y el cuidado de la casa común, promoviendo una relación más equilibrada entre las personas, la naturaleza y las actividades económicas.
El encuentro pretende contribuir a la construcción de una agenda compartida para impulsar la agroecología y la soberanía alimentaria en Paraguay, con el desafío de transformar las experiencias existentes en políticas públicas y oportunidades concretas para las familias productoras.



