Comedores populares en emergencia: hambre, desidia estatal y resistencia comunitaria

El inicio del año 2026 encuentra nuevamente a los comedores y ollas populares del país en una situación crítica. En diálogo con el programa Mientras tanto de Radio Fe y Alegría, Cira Novara, integrante de la articulación Pykui, expuso con claridad y datos concretos la realidad que atraviesan los comedores comunitarios.

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Cira Novara denuncia el incumplimiento de la ley y la profundización de la crisis alimentaria en Paraguay

Cira Novara paraguay

Cira Novara

El inicio del año 2026 encuentra nuevamente a los comedores y ollas populares del país en una situación crítica. La falta de insumos, la mala calidad de los alimentos y el incumplimiento sistemático de la Ley 6945 por parte del Estado agravan una crisis alimentaria que golpea con fuerza a miles de familias trabajadoras.

Los comedores como red de contención social

Cira Novara recordó que los comedores populares cumplen una función social y económica clave, especialmente en contextos de empobrecimiento estructural.

Los comedores permiten a las familias trabajadoras tener por lo menos la seguridad de recibir una comida, y cada tanto una merienda”.

Desde la Articulación de Ollas Populares Pykui, que nuclea a 22 comedores comunitarios, se asiste a unas 3.000 personas. Sin embargo, la respuesta estatal está muy lejos de cubrir esa demanda.

Menos insumos, peor calidad y más exclusión

articulación de ollas populares - Pykui,Según explicó Novara, durante todo el 2025 los comedores recibieron apenas tres entregas de insumos, en cantidades insuficientes y de mala calidad.

“El Ministerio nos entrega insumos para 1.000 personas, cuando somos 3.000 beneficiarios”.

Además, denunció que los productos no cumplen con los estándares nutricionales establecidos por la ley y por el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN).

“Nos dan arroz, fideos, harina y aceite de mala calidad. No hay frutas, verduras ni carne en cantidad suficiente”.

Incumplimiento de la Ley 6945

La Ley de Comedores Populares establece una provisión constante de alimentos, apoyo a la infraestructura y equipamiento de los comedores. Nada de eso —afirmó— se cumple.

La ley dice que el Ministerio tiene que apoyar el mejoramiento de la infraestructura, pero nos dicen que no nos pueden dar insumos porque no tenemos infraestructura”.

Para Novara, esta exigencia resulta absurda en comunidades empobrecidas.

“¿De dónde una comunidad que está sobreviviendo va a sacar recursos para construir un comedor?”.

Presupuesto millonario que no llega a la comida

Uno de los puntos más graves señalados fue la subejecución presupuestaria. El programa de comedores cuenta con un presupuesto anual de 11.000 millones de guaraníes.

“En el 2025 solo se gastaron alrededor de 2.000 millones, principalmente en salarios”.

Los restantes 9.000 millones destinados a la compra de insumos no se ejecutaron.

“No se llamó a licitación. No sabemos qué pasó con ese dinero”.

Costos ocultos y burocracia que castiga a las organizaciones

articulación de ollas populares - PykuiA la falta de insumos se suman los costos que deben asumir las propias comunidades. Los alimentos se entregan en un solo punto, obligando a los comedores a pagar fletes elevados.

“Para llevar insumos a Villeta se paga entre 300 y 400 mil guaraníes. Todo eso sale de la comunidad”.

Además, las organizaciones deben cubrir gastos legales para mantenerse en regla.

Para tener personería jurídica gastamos cerca de 3 millones de guaraníes. Todos los meses pagamos contadora. Hacemos un trabajo que el Estado debería hacer”.

Mentiras oficiales y ausencia total de control

Novara denunció que el Ministerio de Desarrollo Social no realiza visitas de verificación ni acompaña a los comedores.

“Hace tres o cuatro años que no recibimos ninguna visita oficial”.

A esto se suma, según afirmó, un intento de desacreditar a las organizaciones que denuncian.

“Cuando evidenciamos las mentiras con datos reales, lo que hacen es perseguir y ningunear a las organizaciones”.

Hambre infantil y derechos vulnerados

La crisis alimentaria impacta directamente en niñas y niños, incluso en el marco del programa Hambre Cero.

“En noviembre ya se deja de distribuir comida en las escuelas. Los niños pasan noviembre, diciembre, enero y febrero sin comer”.

Novara relató escenas extremas:

“Hay niños de los bañados que vienen al mercado a buscar comida en los contenedores de basura”.

Frente a discursos que presentan la asistencia alimentaria como caridad, fue contundente:

“No es mendicidad. Es un derecho. El Estado tiene la obligación constitucional de garantizar alimentación, salud y educación”.

Resistencia, organización y unidad social

A pesar del abandono estatal, los comedores continúan funcionando gracias al esfuerzo de mujeres trabajadoras que también viven en situación de vulnerabilidad.

“Somos mujeres que resistimos. A pesar de todo, sostenemos los comedores”.

Novara cerró con un llamado a la articulación social frente a una crisis que se profundiza.

“La problemática del hambre está ligada a lo social, lo económico y lo político. Solo con la unidad de las organizaciones sociales vamos a poder enfrentar esta crisis”.

martes, 27 de enero de 2026