Miriam Benegas, coordinadora de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), describe este lugar con el nombre que le dieron los propios niños: “Los niños le dicen la escuelita mágica, y para nosotros también lo es”. Desde el corazón del Bañado Sur de Asunción, el Centro de Apoyo Pedagógico Integral (CAPI) se ha convertido en un espacio de contención, aprendizaje y esperanza para más de 120 niños y niñas. Entrevista realizada en el programa la Ronda de los Pueblos conducido por Javier Silguero.
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Educación, valores y una alternativa a la calle
El objetivo del centro va más allá de reforzar tareas escolares. Se trata de acompañar a los niños en su desarrollo integral y brindarles oportunidades en contextos vulnerables.
“Deseamos que los niños no estén en las calles, que no estén ociosos o que no vayan a trabajar en la basura”, explicó Benegas.
Desde su creación en 2014, inicialmente a cargo de las Hermanas de los Sagrados Corazones, el proyecto creció significativamente. La Comunidad de Vida Cristiana se sumó en 2017, y desde entonces el número de participantes pasó de 35 a más de 120 niños en turnos mañana y tarde.
La chipa como identidad, cultura y comunidad
En esta Semana Santa una de las actividades más significativas del CAPI es el “chipa apo”, que va mucho más allá de la cocina. Es una experiencia de identidad cultural, trabajo en equipo y construcción de vínculos.
“Para ellos es identidad. Cuando les preguntamos qué hacemos en CAPI, lo primero que dicen es: hacemos chipa”.
La experiencia reciente dejó una huella profunda: muchos niños decidieron no comer lo que prepararon para llevarlo a sus familias.
“No comieron su chipa porque querían llevar a su familia. Una mamá nos dijo: ‘Nos sentamos todos a merendar juntos’”.
Este tipo de vivencias refuerza el sentido de comunidad y el impacto del proyecto en los hogares.
El desafío de sostener la merienda diaria
Uno de los mayores retos del CAPI es garantizar la alimentación diaria de los niños, especialmente tras la salida de las hermanas que anteriormente cubrían ese aspecto.
“Dar la merienda a 110 niños todos los días es un desafío enorme. Un niño no puede aprender sin haber comido”.
Gracias a la solidaridad de personas y empresas, el proyecto logra sostenerse con donaciones.
“Esto es solidaridad pura. Hay gente que quiere ayudar, pero necesita saber dónde hacerlo”.
Secuelas de la pandemia y el desafío educativo
El impacto de la pandemia sigue siendo evidente en el nivel educativo de los niños. Muchos llegan con dificultades importantes en lectura y escritura.
“Tenemos niños de quinto o sexto grado que no pueden leer. Es una realidad a nivel nacional”.
Para enfrentar esto, el CAPI implementa un sistema por niveles que permite acompañar el proceso de aprendizaje de manera más efectiva.
“Nuestro objetivo es que los niños puedan mínimamente entender lo que se enseña en el aula”.
Rutinas que construyen aprendizaje
Uno de los logros más significativos del trabajo en el CAPI es la incorporación de hábitos y rutinas que fortalecen el proceso educativo.
“Los niños ya saben que al llegar tienen que lavarse las manos, desayunar y luego trabajar. Eso parece simple, pero es fundamental”.
Estas prácticas también tienen un impacto positivo en la escuela formal, mejorando la concentración y el rendimiento.
Una red de solidaridad que hace posible el proyecto
El funcionamiento del CAPI depende en gran medida del apoyo comunitario. Desde alimentos hasta útiles escolares, todo se sostiene gracias a donaciones.
“Unos dan leche, otros cuadernos, otros lápices. Todo suma para hacer posible este espacio”.
Un mensaje de esperanza en tiempos difíciles
En un contexto marcado por noticias de violencia y crisis, Miriam Benegas destaca la importancia de visibilizar experiencias positivas.
“Hay guerras, sí. Hay sufrimiento, sí. Pero hay CAPI también, y muchos espacios que trabajan por la vida”.
Finalmente, dejó un mensaje en el marco de la Semana Santa:
“Es importante que hablemos de esperanza, que la solidaridad haga ruido, que se vea que hay gente comprometida con los demás”.
Un compromiso que transforma realidades
El Centro de Apoyo Pedagógico Integral representa una respuesta concreta a las desigualdades sociales, apostando por la educación, la alimentación y los valores como herramientas de transformación.
Desde el Bañado Sur, la “escuelita mágica” demuestra que, con compromiso y solidaridad, es posible construir futuro.



