Padre Máximo Mendoza: “No podemos dejar que sigan muriendo más personas, especialmente de comunidades muy vulnerables”

El padre Máximo Mendoza, Provincial de los Jesuitas y presidente de CONFERPAR, reclama justicia e investigación independiente tras la muerte de un líder indígena y un docente, y advierte sobre la violencia y los conflictos territoriales que afectan a comunidades indígenas de Paraguay. Entrevista realizada en el programa Estación Sur, conducido por Luis Fernando Ibañez.

Padre Maximo Mendoza jesuita

CONFERPAR expresa solidaridad con la comunidad indígena

La Conferencia de Religiosos y Religiosas del Paraguay (CONFERPAR) emitió un pronunciamiento tras el asesinato del líder indígena Antonio Carrillo y del docente Catalino Correa, ocurrido en una comunidad indígena marcada por una situación de extrema vulnerabilidad.

El padre Máximo Mendoza, Provincial de los Jesuitas en Paraguay y presidente de la CONFERPAR, explicó que el comunicado busca expresar la solidaridad de la vida consagrada con las familias de las víctimas y con toda la comunidad afectada.

“En primer lugar, solidarizándonos con la comunidad indígena, con las familias del docente que iba a impartir educación en el lugar, y también con el líder indígena y toda la comunidad muy vulnerable”.

Mendoza señaló que, además de la solidaridad, la Iglesia acompaña a las comunidades a través de la oración y del compromiso concreto para que puedan defender sus derechos y vivir dignamente.

“La vida es sagrada, la vida sea quien fuese, es sagrada, y hay que buscar todos los medios posibles para no llegar a esta situación”.

Preocupación por la situación territorial de los pueblos indígenas

El provincial de los jesuitas del Paraguay sostuvo que la muerte de los dos compatriotas debe ser analizada dentro de una problemática mucho más amplia que afecta históricamente a las comunidades indígenas del Paraguay.

Entre las principales dificultades mencionó los conflictos por la tierra, la pérdida de territorios ancestrales, la afectación de lugares sagrados y las amenazas contra la cultura y los derechos de los pueblos indígenas.

“Nuestros hermanos indígenas realmente siguen sufriendo situaciones de injusticia muy fuertes: el problema de la tierra, de la alienación de sus tierras, de sus lugares sagrados, de su cultura”.

Para Mendoza, la problemática territorial se vuelve todavía más compleja cuando confluyen intereses económicos, conflictos por la propiedad y la presencia del narcotráfico.

El religioso advirtió además sobre situaciones en las que las comunidades deben enfrentar procesos prolongados relacionados con la titulación de sus territorios.

“Hay como un tufo de mafia por parte de las instituciones que deben velar, que deben cuidar justamente la soberanía territorial y la soberanía indígena, con todo lo que eso significa: titulaciones dobles o falsas, o se muestra que es otro dueño, y empieza todo un proceso que nunca acaba”.

“No podemos dejar que sigan muriendo más personas”

El presidente de la CONFERPAR consideró que la situación requiere la articulación de distintos sectores de la sociedad y de la Iglesia para acompañar a las comunidades indígenas.

En ese sentido, destacó el compromiso histórico de religiosos y religiosas que trabajan junto a los pueblos indígenas en diferentes puntos del país.

“Lo más importante es unir fuerzas. La Iglesia, como cuerpo apostólico también, las congregaciones religiosas, dentro de nuestras posibilidades, es unir fuerzas para que realmente puedan vivir dignamente nuestros hermanos indígenas”.

Mendoza insistió en que los pueblos indígenas necesitan protección efectiva de sus territorios y mejores condiciones para acceder a educación, vivienda y otros derechos fundamentales.

“No podemos dejar que sigan muriendo más personas, especialmente de comunidades muy vulnerables, que son los indígenas”.

La Iglesia reclama una investigación independiente

El padre Máximo Mendoza también destacó que el acompañamiento de la Iglesia a las comunidades indígenas no se limita a la CONFERPAR. Mencionó el trabajo de las diócesis y de otros organismos de la Iglesia paraguaya que han expresado su cercanía con las comunidades afectadas.

En relación con la muerte de Antonio Carrillo y Catalino Correa, señaló la necesidad de esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.

“Queremos acompañar esta situación para que realmente se pueda solucionar, llegar a que se haga realmente justicia, que haya una investigación independiente de toda esta situación y llegar a que se tomen ciertas responsabilidades para que realmente no pueda ocurrir más”.

“No se puede vivir con miedo y violencia constante”

Mendoza coincidió con el planteamiento de la CONFERPAR de que la vida, la dignidad, los territorios, las culturas y los derechos de los pueblos indígenas deben ser respetados y protegidos por el Estado y por toda la sociedad.

Advirtió que no puede considerarse normal que las comunidades indígenas tengan que defender sus territorios en un contexto de miedo, inseguridad y violencia.

“No se puede vivir con miedo, con violencia constante o sistemática, como parece que eso es lo que está pasando”.

El religioso explicó que la paz no debe entenderse solamente como ausencia de guerra, sino también como la eliminación de las distintas formas de violencia que afectan cotidianamente a las comunidades.

En particular, cuestionó las situaciones que obligan a los indígenas a abandonar sus territorios o que mantienen sin solución sus problemas jurídicos y de titulación.

San Alberto Hurtado y el compromiso con los más vulnerables

Durante la entrevista, el padre Máximo Mendoza también recordó a San Alberto Hurtado, sacerdote jesuita chileno cuya fiesta se celebra el 18 de agosto, y vinculó su mensaje con la situación que atraviesan actualmente las comunidades indígenas.

Mendoza destacó que la espiritualidad de San Alberto Hurtado invita a reconocer a Cristo en las personas pobres, vulnerables y necesitadas.

“Hoy día justamente son nuestros hermanos indígenas, son el rostro vivo de Cristo encarnado que están sufriendo”.

Desde esta perspectiva, consideró que la solidaridad debe traducirse en acompañamiento y en la búsqueda de soluciones concretas que permitan garantizar una vida digna.

“Se nos invita a solidarizarnos, a estar al lado de ellos para acompañar en este momento difícil y poder buscar vías de solución reales, especialmente de justicia”.

La Universidad Alberto Hurtado en Chile

Finalmente, el Provincial de los Jesuitas en Paraguay recordó que la Compañía de Jesús mantiene en Chile la Universidad Alberto Hurtado, institución que lleva el nombre del santo jesuita.

La entrevista concluyó con un llamado a mantener el acompañamiento a las comunidades indígenas y a trabajar para que la justicia, la protección territorial y el respeto a la dignidad humana sean una realidad para los sectores más vulnerables del país.

martes, 18 de agosto de 2026