La caída de nuestra selección ante Estados Unidos no solo dejó repercusiones deportivas. Para el psiquiatra Agustín Barúa, el resultado expuso dimensiones emocionales, culturales e históricas que atraviesan a toda la sociedad paraguaya. Entrevista realizada en el programa Mientras Tanto, conducido por Galo Bogarín.
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Más allá del fútbol: la dimensión mental de la derrota
El médico psiquiatra Agustín Barúa sostuvo que el desempeño de la selección paraguaya evidenció una situación emocional inusual. Según explicó, el equipo mostró señales de una fuerte desarticulación psicológica durante el partido.
“Yo sentí que los jugadores no conversaban, no se movían, no creaban”, afirmó.
Además, señaló que el cuerpo técnico había logrado gestionar este aspecto en encuentros anteriores. Sin embargo, en esta ocasión, consideró que “algo superó” la capacidad de respuesta emocional del plantel.
Por ello, destacó la importancia de incorporar la salud mental como un componente fundamental del análisis deportivo.
Del optimismo al pesimismo: una reacción colectiva
Por otra parte, Barúa observó que la derrota provocó una fuerte oscilación emocional en la afición paraguaya.
“Pasamos de la omnipotencia, de creer que podemos todo, a la impotencia, donde nada sirve”, expresó.
A su criterio, existe una identificación muy profunda entre la ciudadanía y la Albirroja. Como consecuencia, los resultados deportivos son vividos casi como experiencias personales.
Asimismo, advirtió que cuando las expectativas se construyen sin matices, cualquier revés puede generar una caída emocional abrupta.
La cultura del éxito y la idolatría de ganar
Otro de los puntos abordados por el especialista fue la influencia de la llamada «hipercompetencia» en la sociedad actual.
Según explicó, el fútbol suele convertirse en una promesa simbólica de reparación colectiva frente a problemas económicos, sociales y emocionales.
“Había una idealización y una fantasía de que esto nos repare”, señaló.
En ese sentido, consideró que muchas personas depositaron en la selección expectativas que excedían ampliamente el ámbito deportivo.
Además, advirtió que la cultura del éxito tiende a valorar únicamente la victoria, relegando otros aspectos como el disfrute, la cooperación o el aprendizaje.
El peso de la historia en la identidad paraguaya
Durante la entrevista, Barúa también reflexionó sobre la utilización de símbolos históricos en torno a la selección nacional.
Particularmente, mencionó la entrega de una réplica del sable del mariscal Francisco Solano López al capitán Gustavo Gómez antes del torneo.
Para el profesional, estos gestos forman parte de una narrativa heroica profundamente arraigada en la identidad paraguaya.
“El relato heroico nos ha convencido de que por ahí pasa la reparación y la legitimación de los paraguayos”, manifestó.
No obstante, señaló que detrás de esa construcción simbólica existen heridas colectivas aún no resueltas, vinculadas a distintos episodios traumáticos de la historia nacional.
Trauma transgeneracional y memoria colectiva
Barúa introdujo además el concepto de trauma transgeneracional para explicar cómo ciertos dolores históricos continúan influyendo en las generaciones actuales.
“Lo que nos marcó y nos dolió colectivamente se va trasladando de generación en generación cuando no intentamos reparar eso traumático”, explicó.
Desde esta perspectiva, sostuvo que fenómenos aparentemente deportivos pueden activar emociones vinculadas a procesos históricos más profundos.
Por ello, planteó la necesidad de abrir espacios de reflexión sobre los duelos colectivos pendientes en Paraguay.
Una oportunidad para reflexionar como sociedad
Finalmente, el psiquiatra consideró que la derrota ante Estados Unidos puede servir como una oportunidad para discutir temas que trascienden el resultado deportivo.
“Creo que necesitamos aprovechar esta experiencia que nos ha dolido tanto para entrar en otras conversaciones que nos duelen tanto”, afirmó.
Entre ellas mencionó la salud mental colectiva, la cultura del éxito, las relaciones de poder y los procesos históricos no resueltos.
De esta manera, concluyó que el fútbol puede funcionar como un espejo capaz de revelar aspectos profundos de la sociedad paraguaya.



