A 14 años de la Masacre de Curuguaty, familiares reivindican la memoria, la tierra y la justicia

Darío Acosta, integrante de la Comisión de Familiares y Víctimas de la Masacre de Curuguaty, reflexionó sobre el camino recorrido desde aquellos acontecimientos y destacó las conquistas obtenidas gracias a la organización comunitaria y la solidaridad de diversos sectores sociales. Entrevista realizada en el programa Ronda de los pueblos conducido por Javier Silguero.

 

Crisis del Instituto de Previsión Social IPS Paraguay 3

La comunidad de Marina Cué recuerda a los caídos y destaca los avances logrados tras años de lucha

Al cumplirse 14 años de la Masacre de Curuguaty, ocurrida el 15 de junio de 2012 en Marina Cué, familiares de las víctimas y organizaciones sociales realizaron una jornada de conmemoración para recordar a los fallecidos, reafirmar la defensa de la tierra y mantener viva la memoria de uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del Paraguay.

 “La unidad permitió conquistar la libertad y la tierra”

Darío Acosta recordó que el proceso estuvo marcado por el sufrimiento, la persecución y el sacrificio de numerosas familias campesinas. Sin embargo, aseguró que la perseverancia permitió alcanzar importantes logros.

“Ha costado vidas humanas, pero hemos logrado la libertad de los compañeros presos y la conquista oficial de las tierras de Marina Cué, con más de 1.748 hectáreas”, expresó.

El dirigente destacó que la comunidad de San Oscar Romero ha experimentado un desarrollo integral en los últimos años, con avances en educación, organización comunitaria y acceso a servicios básicos.

“Hoy tenemos más de 205 familias viviendo en la comunidad, una escuela con más de 140 niños y niñas, desde el preescolar hasta el noveno grado. Hemos avanzado gracias al esfuerzo colectivo”, señaló.

Un homenaje a quienes acompañaron la lucha

Durante la entrevista, Acosta agradeció el acompañamiento de organizaciones campesinas, medios de comunicación, iglesias y personas solidarias que respaldaron el reclamo de justicia durante más de una década.

Mencionó especialmente el apoyo de la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal Paraguaya y diversas congregaciones religiosas, así como de periodistas y activistas que ayudaron a visibilizar el caso tanto a nivel nacional como internacional.

“La memoria y la unidad de todos los sectores fueron nuestra fuerza en los momentos más difíciles”, afirmó.

Preocupación por la criminalización de las luchas sociales

A pesar de los avances alcanzados, Acosta manifestó su preocupación por la situación actual de dirigentes campesinos e indígenas que continúan enfrentando procesos judiciales y persecuciones.

Según señaló, persisten prácticas de criminalización contra quienes reclaman derechos vinculados al acceso a la tierra y la justicia social.

“Hay una deuda con el campesinado y con los pueblos indígenas. Existe preocupación porque continúan las persecuciones y los procesos de criminalización de los dirigentes sociales”, sostuvo.

“Que no se pierda la memoria”

Uno de los principales mensajes compartidos por la Comisión de Familiares y Víctimas de la Masacre de Curuguaty fue la necesidad de preservar la memoria colectiva para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

La jornada conmemorativa incluyó una misa en homenaje a los fallecidos, actividades culturales, participación de estudiantes y espacios de reflexión comunitaria en el propio lugar donde ocurrieron los hechos.

“La recomendación de la comunidad es que no se pierda la memoria. La experiencia de Marina Cué debe servir para que nunca más haya muertes en la lucha por la tierra”, expresó Acosta.

La tierra como símbolo de esperanza

Para el dirigente campesino, uno de los principales legados de la experiencia de Marina Cué es la recuperación de la esperanza mediante la organización social.

Acosta sostuvo que la tierra conquistada representa una oportunidad para las futuras generaciones y un ejemplo de que la lucha colectiva puede generar transformaciones profundas.

“La tierra pertenece también a quienes aún no han nacido. Nuestra esperanza es que existan tierras para los campesinos y que nunca más haya campesinos sin tierra en Paraguay”, afirmó.

Asimismo, instó a las autoridades nacionales a impulsar políticas que garanticen el acceso a la tierra para las familias campesinas que aún carecen de ella.

Actos conmemorativos en Marina Cué

Las actividades desarrolladas en Marina Cué incluyeron una celebración religiosa, actos culturales organizados por estudiantes de la comunidad y espacios de homenaje a las víctimas.

Los organizadores destacaron que el encuentro busca mantener viva la memoria de los caídos, fortalecer la organización comunitaria y reafirmar el compromiso con la justicia social y la reforma agraria.

A catorce años de la Masacre de Curuguaty, familiares y sobrevivientes sostienen que la memoria sigue siendo una herramienta fundamental para construir un Paraguay más justo, donde el acceso a la tierra y los derechos humanos sean garantizados para todos.

lunes, 15 de junio de 2026