Lic. Ricardo González, Secretario Ejecutivo de la Pastoral Social Nacional Cáritas Paraguay plantea una mirada crítica sobre la realidad nacional, cuestiona la corrupción estructural y propone una Iglesia más comprometida con la transformación social. Entrevista realizada en el programa Mientras Tanto conducido por Galo Bogarín
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Una iglesia que quiere ir más allá de la asistencia
En tiempos donde las desigualdades sociales se profundizan y la desconfianza en las instituciones crece, la Pastoral Social Cáritas Paraguay busca redefinir su rol. Ya no se trata solamente de asistir en momentos de emergencia, sino de promover procesos sostenidos que transformen la vida de las personas y comunidades.
“No somos solamente una organización de asistencia. Asistencia y promoción humana, eso es muy claro para nosotros”, afirmó Ricardo González, director ejecutivo de la institución, durante una entrevista en Radio Fe y Alegría.
Este cambio de enfoque implica pasar de respuestas inmediatas a procesos de largo plazo. “La promoción humana es un proceso. No podemos transformar a las personas de aquí a corto plazo”, explicó, subrayando que el verdadero cambio requiere tiempo, organización comunitaria y participación activa.
Corrupción: La herida abierta del país
Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue la reflexión sobre la corrupción en Paraguay, que González no dudó en vincular con una crisis ética dentro de la propia sociedad.
“Un país mayoritariamente católico y al mismo tiempo uno de los más corruptos del mundo. Los católicos somos corruptos y muy corruptos”, expresó con crudeza.
La afirmación no busca condenar, sino interpelar. Para el referente social, existe una contradicción profunda entre la fe que se profesa y las prácticas cotidianas, especialmente en el ámbito público.
“Participamos de espacios donde hace falta transparencia… y somos partícipes de estos robos escandalosos”, añadió.
Según González, las consecuencias de esta realidad golpean principalmente a los sectores más vulnerables:
“Los pobres son los que más sufren las consecuencias de la corrupción”.
Formar ciudadanos, no solo creyentes
Ante este panorama, la Pastoral Social impulsa un eje estratégico clave: la formación ciudadana. La iniciativa busca fortalecer la participación activa de la población más allá del voto.
“La democracia se construye cada día. No basta con votar, es necesario formar, acompañar y organizar”, sostuvo.
El proyecto, denominado Fe, Ciudadanía y Bien Común, pretende generar conciencia crítica en las comunidades, promoviendo agendas locales construidas desde la realidad de cada territorio.
“Queremos construir agendas comunitarias… definir cuáles son las problemáticas más urgentes y presentarlas a los futuros dirigentes”, explicó.
El objetivo es claro: que la política vuelva a centrarse en el servicio. “¿Para qué está la política? Para el servicio, para el bien común”, enfatizó.
El cuidado de la casa común, una prioridad
Otro eje central del trabajo pastoral es el cuidado del medio ambiente. La organización alerta sobre múltiples conflictos socioambientales en distintas regiones del país: contaminación de ríos, expansión de monocultivos y proyectos extractivos.
“El uso y abuso de nuestra naturaleza está generando graves problemas”, advirtió González.
Desde la promoción de la agroecología hasta la denuncia de impactos ambientales, la Pastoral Social busca articular respuestas comunitarias frente a estas amenazas.
Una iglesia “en salida” y cercana a la gente
Inspirada en la visión del papa Francisco, la Pastoral Social apuesta por una Iglesia activa, presente en el territorio y cercana a las personas.
“Tenemos que salir al encuentro y caminar con la gente”, afirmó González.
La clave está en la cercanía: “La caricia, el consuelo, el escuchar, tender puentes… son palabras que nos indican hacia dónde tenemos que ir”.
Esta presencia no se limita a la planificación desde oficinas. Al contrario, implica construir junto a las comunidades:
“No podemos planificar en la oficina lo que vamos a hacer después sin la participación de la gente”.
De la emergencia a la transformación social
Ejemplos concretos como el trabajo en el Bañado Tacumbú o en la Chacarita muestran que el cambio es posible cuando se construyen procesos comunitarios sólidos.
“Estas comunidades no necesitan soluciones parciales. Necesitan soluciones integrales para transformar la vida”, explicó.
Allí, el paso del asistencialismo a la organización comunitaria ha permitido generar liderazgo local, participación y nuevas perspectivas de desarrollo.
El desafío: recuperar el bien común
La Pastoral Social Cáritas Paraguay se enfrenta a un desafío enorme: contribuir a reconstruir el tejido social en un contexto marcado por la desigualdad, la corrupción y la fragmentación.
Sin embargo, González mantiene una mirada esperanzadora:
“Estamos convencidos de que este servicio tenemos que hacer en tiempo y a destiempo”.
Y concluye con una definición que resume el espíritu de la misión:
“Somos colaboradores… estamos en el equipo de Dios, y con Él podemos hacer la transformación”.



