La comunidad de Arroyos y Esteros continúa en pie de lucha contra la instalación de una planta de tratamiento de residuos en una zona de humedales, un proyecto que, según denuncian pobladores y organizaciones sociales, provocaría daños ambientales irreversibles y pondría en riesgo la salud, la producción agrícola y la identidad histórica del distrito. Marian Núñez, una de las dirigentes comunitarias, explicó el estado actual del conflicto, el respaldo recibido por sectores de la Iglesia y la resistencia ciudadana que ya lleva más de dos años. Entrevista realizada por Galo Bogarín en el programa «Mientras Tanto».
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Un vertedero en humedales: una amenaza ambiental irreversible
Según explicó Núñez, el proyecto prevé el ingreso de hasta 500 toneladas de basura por día en una zona caracterizada por esteros, arroyos y napas freáticas superficiales. El área afectada conecta con el río Piribebuy, que desemboca en el río Paraguay, atravesando también el distrito de Emboscada.
“La contaminación no se va a quedar solo en Arroyos y Esteros. Esto afectará a varios distritos y al río Paraguay”, advirtió la dirigente.
Los pobladores sostienen que los lixiviados generados por el vertedero irían directamente a los cursos de agua, generando un impacto ambiental de carácter permanente.
Caminata y respaldo de los franciscanos
En los últimos días, la comunidad recibió el apoyo explícito de la Congregación Franciscana, que realizó una caminata de concienciación en la ciudad. Durante toda la semana, religiosos visitaron a los pobladores y manifestaron su rechazo al proyecto.
“La Iglesia siempre estuvo a nuestro lado. El padre Jorge nos acompaña desde el primer día”, señaló Marian Núñez, destacando que el respaldo espiritual fortalece la resistencia social.
Criminalización de la protesta y denuncias judiciales
A pesar de la oposición ciudadana, el proyecto sigue sin ser cancelado oficialmente. Por el contrario, varios manifestantes han sido imputados por la justicia, incluidos líderes comunitarios y concejales municipales.
Marian Núñez confirmó que ella misma fue imputada recientemente, junto con otras seis personas, bajo los cargos de coacción e intervención peligrosa, en el marco de la resistencia ciudadana.
“Nos sentimos perseguidos. Buscan generar miedo y descabezar la lucha”, afirmó.
Dos años de retenes y resistencia ciudadana
Desde hace dos años, la comunidad mantiene retenes permanentes que impiden el ingreso de camiones al predio donde se pretende instalar el vertedero. Gracias a esta organización, el proyecto no ha podido avanzar en el terreno.
“Si hoy no entran los camiones es solo porque la gente está ahí, día y noche”, explicó Núñez, calificando los retenes como el símbolo de la resistencia popular.
Impacto económico y riesgo para la producción local
Otro punto central del reclamo es el impacto sobre la fábrica de azúcar orgánica del distrito, que exporta a más de 30 países y constituye la principal fuente de trabajo para muchas familias.
Además, los pobladores temen que la contaminación afecte la trazabilidad y credibilidad de los productos agrícolas, poniendo en riesgo mercados internacionales.
“No queremos perder nuestra identidad ni nuestra historia por el negocio de unos pocos”, enfatizó Marian Núñez.
Elecciones municipales 2026 y el futuro del distrito
De cara a las elecciones municipales de 2026, el conflicto se posiciona como un tema central. El actual intendente, impulsor del proyecto, busca la reelección, mientras que surgen otras candidaturas con posturas contrarias al vertedero.
“Todo depende del próximo intendente. Si sigue el mismo, el proyecto continúa”, advirtió Núñez, quien llamó a la ciudadanía a votar con conciencia.
Una lucha que continúa
Aunque el proceso judicial sigue en curso y aún no existe un documento oficial que cancele definitivamente el proyecto, la comunidad permanece en vigilia constante.
“La lucha no terminó. Seguimos firmes hasta tener un documento que diga claramente: cancelado”, concluyó Marian Núñez.



