«Que el pueblo venezolano no salga perjudicado.» – Pa’i Máximo Mendoza SJ

La situación de Venezuela vuelve a sacudir el tablero político y social de América Latina en un inicio de año marcado por la incertidumbre global, el aumento de la violencia y el debilitamiento del derecho internacional. En este contexto, la voz de la Iglesia y de la Compañía de Jesús adquiere especial relevancia. Así lo expresó el padre Máximo Mendoza SJ, Provincial de los jesuitas en Paraguay y presidente de la Conferencia de Religiosos y Religiosos del Paraguay, compartió su análisis, su preocupación y, sobre todo, un llamado urgente a la paz. Entrevista realizada por Luis Fernando Ibañez en el programa «Estación Sur».

Situación en Venezuela - Padre Maximo Mendoza jesuita

Lo más importante, el objetivo común, es que el pueblo no salga perjudicado”, afirmó de manera contundente el sacerdote, dejando en claro que cualquier salida a la crisis venezolana debe poner en el centro la vida y la dignidad del pueblo.

Padre Maximo Mendoza jesuita

Padre Máximo Mendoza SJ, Provincial de los jesuitas en Paraguay.

Un inicio de año intenso y desafiante

El padre Mendoza SJ comenzó la conversación haciendo referencia al cierre del año 2025 y al inicio de este 2026, un tiempo marcado por encuentros, misiones y también por dificultades internas. “Tuvimos nuestro encuentro de Provincia de todos los jesuitas y de los equipos de obras. Fue un encuentro muy importante para fortalecer nuestra hermandad y seguir viendo temas claves del caminar provincial”, explicó.

Al mismo tiempo, reconoció que el año comenzó “de una manera intensa”, con compañeros enfermos a quienes se está acompañando y con una realidad latinoamericana cada vez más compleja. En medio de ese contexto, la vida pastoral continúa: celebraciones, misiones vocacionales y el acompañamiento cercano a las comunidades, especialmente en este tiempo fuerte de la Iglesia.

Venezuela: negociación pacífica o escalada de violencia

Al referirse específicamente a la situación venezolana, el Provincial de los jesuitas fue claro: “La Iglesia y la Compañía de Jesús están cerca del pueblo venezolano, poniendo todos los medios posibles para que haya una negociación pacífica y que no haya una escalada de la violencia”.

Mendoza insistió en que ese es el único camino viable: “Ese es el camino para que se pueda restablecer una democracia real en Venezuela”. En ese sentido, señaló que existe un contacto permanente entre los jesuitas de la región y el Provincial de Venezuela, así como entre los distintos provinciales, para seguir de cerca la situación y actuar en solidaridad.

“Estamos al tanto de todo y en solidaridad, especialmente con el pueblo venezolano, para que el proceso se haga de manera pacífica y no violenta, venga de donde venga”, subrayó.

La presencia jesuita en el corazón de la sociedad

La Compañía de Jesús mantiene una presencia histórica y estratégica en Venezuela, en distintos ámbitos y regiones del país. “Estamos en Caracas, Maracaibo, Táchira, en diferentes lugares”, explicó Mendoza. A ello se suma una fuerte presencia educativa y social: la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, centros sociales, espacios de investigación y reflexión, y una amplia acción pastoral.

“Estamos en lugares muy importantes de acompañamiento en toda la sociedad venezolana, desde siempre”, recordó el sacerdote, destacando que esa cercanía permite un compromiso concreto tanto como Iglesia como ciudadanos responsables.

Un mundo que se rearma y pierde límites

Más allá del caso venezolano, la reflexión del padre Mendoza se amplió hacia la situación global. “Lo más fundamental es la lucha por la paz”, afirmó, recordando los llamados insistentes del Papa al desarme y a la resolución pacífica de los conflictos.

Sin embargo, advirtió con preocupación: “Parece que, ante eso, más se arma la cosa. Estamos entrando en una etapa de rearme, de imposición de la fuerza, no respetando la soberanía de los pueblos”. Para el jesuita, este escenario representa “un retroceso grande” y una mala noticia para los pueblos que anhelan vivir en paz.

En relación con Venezuela, fue enfático al marcar límites: “Por más justificativa que parezca una causa, hay límites, y uno de ellos es no respetar la soberanía nacional de los pueblos”. De lo contrario, advirtió, se abre la puerta para que las naciones con mayor poder militar impongan sus intereses en cualquier parte del mundo.

Discernimiento, compromiso y esperanza

En el tramo final de la entrevista, el padre Mendoza compartió los desafíos que los jesuitas asumen para este 2026. El Plan Apostólico Provincial, lanzado en 2024, continúa siendo la guía principal, en constante discernimiento según la realidad.

Las prioridades son claras: “mostrar el camino hacia Dios a través de los Ejercicios Espirituales y el discernimiento, acompañar a los jóvenes, estar al lado de los pobres y cuidar la casa común”. Todo ello, señaló, se concreta en cada obra y en cada lugar donde la Compañía está presente.

La reflexión del Provincial deja un mensaje que trasciende fronteras y coyunturas políticas: sin paz, sin diálogo y sin respeto al derecho internacional, no hay futuro posible. Y en medio de la convulsión mundial, la voz de la fe insiste en lo esencial: que los pueblos no sigan pagando el precio de la violencia y la imposición.

miércoles, 7 de enero de 2026