Monseñor Marcelo Benítez llama a una «conversión ecológica radical» en defensa de la casa común

En el quinto día de la novena de Nuestra Señora de Caacupé, en la misa del martes 02 de diciembre de 2025, el obispo de la Diócesis de Caazapá, Monseñor Marcelo Benítez, exhortó a la ciudadanía, a las instituciones y a las autoridades nacionales a asumir con urgencia el cuidado del medio ambiente, al que llamó “nuestra casa común”, retomando las enseñanzas del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si’.

Monseñor Benítez - Caazapa - Basílica Santuario Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé - Departamento de comunicaciones

Ante una concurrencia numerosa, el obispo advirtió que la madre tierra está sufriendo “dolores de parto” debido al actual modelo de desarrollo económico, que —según afirmó— privilegia la ganancia financiera a costa de la destrucción de la naturaleza y el empobrecimiento de los sectores más vulnerables.

Un llamado al compromiso ciudadano y gubernamental

Benítez invitó a reflexionar sobre la responsabilidad colectiva en el cuidado de la creación:

Cada uno de nosotros tiene el compromiso de cuidar la naturaleza con sentido de gratuidad y responsabilidad”, afirmó.

Sin embargo, lamentó que este deber no esté siendo cumplido:

El valor supremo es la vida, no la acumulación de bienes materiales”, advirtió, criticando que los recursos naturales se convierten en simples mercancías sin considerar sus consecuencias para las futuras generaciones.

El obispo fue especialmente crítico con las autoridades, a quienes acusó de favorecer a los sectores más poderosos en detrimento de los pequeños productores.

Es responsabilidad del gobierno defender a su pueblo de este mal, pero en la mayoría de los casos se favorece a los más poderosos”, dijo.

Agronegocio y agrotóxicos: “Un modelo que mata la Tierra”

Uno de los puntos más contundentes de la homilía fue su denuncia al agronegocio dependiente de potentes agrotóxicos, señalándolo como un sistema que “envenena el agua y el aire” y deteriora gravemente los ecosistemas.

Benítez recordó los efectos comprobados científicamente de los químicos utilizados y pidió a las comunidades organizarse para defenderse:

“Si el pueblo no se organiza, nadie te ayuda”, expresó, insistiendo en la importancia de la participación ciudadana.

Cambio climático: una amenaza real y urgente

El obispo dedicó un amplio segmento a explicar los efectos visibles del cambio climático, siguiendo los planteamientos de Laudato si’. Describió un escenario preocupante: sequías, tormentas más severas, pérdida de fuentes de agua y una creciente escasez de alimentos.

“La próxima década será crítica”, sostuvo. “Se necesita un cambio total de nuestras economías y sociedades”.

También recordó que 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado, y que la biodiversidad está en declive acelerado:

“Desde 1970, las poblaciones silvestres del mundo han disminuido en dos tercios”, puntualizó.

Agroecología y defensa de los pueblos indígenas

Como alternativa, Monseñor Marcelo Benítez defendió la agroecología como modelo sostenible y adecuado a la realidad paraguaya, destacando su capacidad para regenerar suelos, proteger la biodiversidad y garantizar alimentos sanos.

Pidió asimismo fortalecer los derechos territoriales de los pueblos indígenas y comunidades locales, señalando que poseen un conocimiento profundo sobre el uso prudente de los recursos naturales.

“No somos dominadores de la naturaleza; somos parte de ella”

Monseñor Benítez subrayó que la crisis ambiental está inseparablemente vinculada con la justicia social:

“No estamos hablando solo de un planeta verde, sino de las víctimas que siempre son los más pobres”.

Recordó que la Constitución Nacional garantiza el derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado e instó a las autoridades a hacer cumplir este mandato.

Una conversión ecológica radical

Hacia el final de su homilía, el obispo llamó a una “conversión ecológica radical”, insistiendo en que la situación es grave y requiere acciones inmediatas:

Sin el cuidado de nuestra casa común no se puede hablar de bien común”.

Enfatizó que lo que está en juego es el futuro de los niños:

“El derecho a un clima seguro, agua y aire limpio, suficientes alimentos y las maravillas de un planeta rico en vida”.

Un mensaje para la sociedad

Con un tono profundamente pastoral, Benítez concluyó pidiendo unidad para exigir a los responsables la protección efectiva del medio ambiente:

Hermanos, todos debemos unirnos para garantizar que quienes toman decisiones entiendan que la acción es una prioridad”.

La homilía, marcada por el uso de expresiones en guaraní y un fuerte sentido de identidad nacional, llamó a los fieles a abandonar la indiferencia y asumir un compromiso activo con la defensa de la creación.

martes, 2 de diciembre de 2025